Llueve y llueve, parece no parar.
Un día triste, en ocasiones claro e iluminado.
Llevo más de 10 meses pensando en ella, 10 meses de perturbación y dolor, tal y como el día primaveresco, todo tiene sus altos y bajos.
Hoy se le concidera como un bajo, eres la que perturba los sentidos, y por estar aburrido escribo en secreto, dudo mucho que en un tiempo más, y quizás nunca, leas lo dicho.
Antes de exprezarme de mandera alarmante, prefiero escribir lo que fue en esos 10 meses, e incluso más, en que las nubes aún eran claras.
Todo empieza una vez en que tu inútil mirada hacia mi, parecía una simple linterna sin pilas, una cara de niña, y ¡OH!, sorpresa la mia, también eras una niña, siguiendo con estúpidos juegos de una notable y vulgar...niña.
Nada parecía perturbarme por años, nada hacía cavilar siquiera en una remota posibilidad de distorisión ni perturbabilidad hacia otra persona de sexo opuesto.
Algún día y en un momento ocurrió, tu lejana mirada de niña se fue haciendo fuego hacia mi, no fue de un momento hacia otro, sino, que tu desarrollo mental fue adquieriendo una nueva forma de mirar de lejos.
Dejaste de ser niña, y te transformaste en una persona, de tal envergadura mental, que puede desanimar al más valiente volador.
Me fijé en ti, y tú en mi, pequeños momentos de nerviosismo e incredulidad se posaron encima de nuestras cabezas, exactamente, quería probar lo que significaba estar con alguien tan distinto a mi. Debería dejar de ser tan egocentrico, debería hablar de ti.
Pensaste que tenías la oportunidad de entregarte sencillamente, no siempre fue así, la confusión reinó momentos despues de tan corta instancia. Sencillamente no se podia creer.
Pasado el tiempo, mucho tiempo, tu aún débil mentalidad de niña te hizo explorar hacia otros caminos, sin dejar tiempo a desenredar el hilo de confusión.
Hoy, el hilo esta desenredado, y estirado, sin ojos para otra persona, lástima que ahora seas tú la que necesite de una tijera para cortar enredo, y no tiempo para desenredarlo. Decidiste estar con 5 pares de ojos para 5 personas diferentes, nadie te conoció, sino que un simple deseo decidió aprovechar de tu débil mente, jugar a las distorciones contigo les pareció divertido, en cambio, sufres, llorar, y pides clemencia; dentro de esas 5 personas no me encuentro, estoy dentro de un grupo selecto de conocidos. Te conozco, sé tus gustos y disgustos, para ser hombre, te conozco mas que cualquiera, estoy dispuesto a aceptar el más duro golpe con finalidad desconocida. Quiero escuchar lo que sientes de mi, sé que no soy otro más, sé que alguna vez nos quisimos, aunque esa vez me haya conciderado uno más de los cinco.
Lamento decir que no tengo la mentalidad ni la tolerancia para recivir tan duro golpe en tan pequeño instante, tengo miedo de ello, no puedo aceptar negatividad en tus oraciones. Mi orgullo se vería muy fuertemente afectado; como alguna vez dije, mi orgullo es lo unico que me da felicidad.
Lamento el día en que decidí ayudarte, y por concecuencia, conocerte como la buena y simpática persona que eres.
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